viernes, 9 de noviembre de 2012

Yo desahucio, tú desahucias… (1)


350.000 desahucios desde el comienzo de la crisis asustan a cualquiera, incluido un gobierno que ha empezado a estudiar a toda prisa los cambios legislativos para evitarlos. Se suponía que nuestros gobernantes actuales son conocedores de que en España, tradicionalmente, las normas en materias tan importantes como la propiedad inmobiliaria eran fruto de un largo proceso de reflexión. Pero hoy los políticos legislan a golpe de alarma social, lo que suele dar lugar a injusticias mayores que las que se trata de evitar.
Este es un tema lo suficientemente serio como para abordarlo con las meninges en lugar de  con la demagogia. Es curioso que se hable de modificar la Ley Hipotecaria cuando probablemente la principal causa de los desahucios es su incumplimiento sistemático por todos: vendedores, compradores, bancos y autoridades bancarias. Porque la Ley era y es muy clara, y establece el límite de la responsabilidad hipotecaria en el 80% del valor la vivienda. Si ese límite se hubiera respetado, en lugar de inflar las tasaciones al gusto de los interesados para financiar el 100%, anunciando además esas prácticas ilegales a bombo y platillo en la publicidad de las entidades financieras, seguramente no estaríamos hablando de burbuja inmobiliaria y de desahucios.
 
Y lo más grave, y de lo que nadie habla por cierto, es de que la ley se sigue incumpliendo con el mayor descaro por los bancos, que tratan de deshacerse de sus activos tóxicos mediante el ilegal procedimiento de negar la financiación a quienes pretendan comprar una vivienda que no sea de su stock. Por el contrario, anuncian sin ningún pudor la financiación al 100% de sus pisos en venta, pasándose por el forro la norma en una dinámica perversa. Así, además de practicar impunemente la competencia desleal, sanean sus balances sin ningún riesgo pues el dinero que prestan por un lado lo cobran por el otro, conciertan créditos hipotecarios con intereses dos o tres puntos por encima del euribor (se acabó el Euribor más el 0,75%) y si el deudor falla no hay problema porque tienen el piso, más lo que cobraron y la responsabilidad personal del obligado.
Así que mejor nos serenamos y comenzamos por hacer cumplir las leyes, especialmente a los bancos, que ya no pueden alegar errores de cálculo en sus prácticas abusivas, evitando sembrar la semilla de futuros desahucios. Eso es más urgente que empezar a cambiarlas a toda prisa por otras inspiradas en el pánico a los titulares de prensa y la pérdida de votos. Porque como dijo Tolstoi, “es más fácil hacer leyes que gobernar”.

 

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