martes, 26 de junio de 2012

Viven!


Un largo lustro años ha transcurrido desde que en el verano de 2007 la crisis de las subprime en Estados Unidos desató una tormenta financiera que todavía planea sobre nuestras cabezas. Y, de la misma manera que en 1977 el vuelo 571 de la Fuerza aérea Uruguaya se estrello en los Andes con el equipo de rugby de los Olds Christians, el sector empresarial se estrelló contra una cordillera compuesta por la falta de liquidez, los impagos correspondientes y el parón de la demanda. El impacto fue brutal y muchos empresarios dejaron sus restos esparcidos por toda la geografía española, como el avión Fairchild dejó los suyos por la cordillera andina.
La forma en que el resto ha conseguido sobrellevar estos cinco años es digna de encomio. Entre una parada en seco de proyectos y pedidos, un  gobierno que se negó a reconocer el problema y cuando le obligaron a acometerlo buscó soluciones lejos de donde estaban,  unas administraciones públicas que gastaban sin tasa creyendo que escamparía mientras dejaban de pagar a su proveedores, y unos bancos en la ruina que negaban el pan y la sal a empresas viables para tapar sus propias miserias, la  tarea de sobrevivir en esas condiciones imposibles solo estaba a la altura de los más duros.
A pesar de todo muchas firmas, como no sabían que era imposible hacerlo, han conseguido superar las adversidades. Las condiciones en que llegan a estas etapas de la aventura son lamentables: flacas, febriles y sin acicalar. Aunque también sin un gramo de grasa superflua y con una experiencia y una determinación que ya nos les va a hacer detenerse ante nada.
Ahora hay motivos para pensar que las cosas están cambiando. Han llegado las primeras ayudas de emergencia en forma de pagos de la administración a proveedores, y el rescate de Europa a los bancos  (o a España o lo que sea, porque al empresario le importa un comino que sean galgos o podencos) abre la esperanza a  que por fin, fluya el crédito que es la savia empresarial. Y aunque son impresiones, las compañías empiezan a creerse que hemos tocado fondo, y cuando se toca fondo solo queda ir hacia arriba. Aun circulan algunas empresas zombis que están muertas y no lo saben, sobre todo en el sector del ladrillo, y otras desgraciadamente van a morir a cinco metros del oasis, porque el verano tiene más peligro que un Miura para el autónomo que no viva del turismo.
Pero se empiezan a notar síntomas de que el sector privado, el que debe sacarnos del atolladero, está reaccionando lo que se traduce en un aumento de emprendedores, sobre todo en sectores de valor añadido lejos de los tradicionales como la construcción. Y muchos más tendrán que venir a conquistar el nuevo Oeste que ofrecen los cambios permanentes derivados de esta crisis y las nuevas oportunidades que traen consigo. Bien, no es el momento de quedarse parados porque el mundo se está moviendo muy deprisa. Cojamos las raciones de emergencia y alejémonos de los restos del accidente cuanto antes, para cruzar las cordilleras tras las que está la salvación.

domingo, 24 de junio de 2012

Ven Capitán Trueno…!!!



… haz que ganen los buenos. Así rezaba una vieja canción de Asfalto que parece seguir en el subconsciente de muchos españoles. Que por qué digo esto? Por esa tendencia a esperar un salvador que solucione nuestros problemas de golpe, en lugar de confiar en el esfuerzo personal y colectivo.
En España siempre hemos sido muy de salvación y tradicionalmente hemos ido detrás de los curas, unas veces con el cirio y otras con el garrote. Ahora, el descreimiento general  ha motivado la sustitución de los curas por los políticos. Y aunque los ponemos a caldo, al final todo el mundo mira al poder esperando la salvación vía presupuesto, sea en forma de subvención, contrato público o enchufes varios. Que le digan a Zp, embaucador que consiguió un montón de nazarenos prometiendo el brote verde perenne, aunque ahora todos renieguen de la romería. Rajoy, en cambio, ha disfrutado de un período de gracia corto, y bien merecido se lo tiene porque nunca hubo procesión con el santo escondido en la sacristía.
Pero parece que no podemos estar sin ídolos y ello ha motivado la aparición en redes sociales  de un nuevo Capitán Trueno en la persona de… Julio Anguita!!! Éramos pocos y parió la abuela.  Aquí nadie tiene claro qué está pasando y resulta que un maestro reciclado en alcalde de Córdoba, y político de una tendencia tan innovadora como el comunismo es la esperanza blanca. Vale que es un tipo honesto, pero para eso igual nos valía Teresa de Calcuta. Si lo que queremos son valores, que falta nos hacen, lo mejor que podemos hacer es buscarlos dentro de nosotros en lugar de mirar para otro lado.
Va siendo hora de que nos convenzamos de que el remedio a nuestros problemas está en nuestras manos y pasa necesariamente por apretar los dientes y trabajar más y mejor, el ingrediente básico de la fórmula con la que se ha hecho fortuna toda la vida, desde los españoles que emigraron a hacer las Américas, hasta los empresarios de éxito que han triunfado sin salir de muestras fronteras. Si queremos un nuevo milagro español lo vamos a tener que conseguir entre todos nosotros porque, aunque algunos ilusos lo piensen, dentro de las prioridades de Hollande, otro de los nuevos superhéroes, no figura nuestra prosperidad.
Ad astra per aspera!

domingo, 17 de junio de 2012

Soy mineroooo…!


La minería siempre ha tenido un halo de romanticismo y épica que convertía a sus actores en héroes. Vale que eran unos héroes comunistas o anarquistas, y que de vez en cuando se revolucionaban y armaban alguna a base de dinamita. Pero todo se le podía perdonar a quienes arriesgaban sus pulmones y sus vidas metidos bajo la tierra, para arrancarle el carbón, preciado mineral base del desarrollo industrial.
Mas el maldito progreso, que se lleva por delante todo aquello que huela a leyenda, ha cambiado las cosas. No es que hayan dejado de ser comunistas, que en eso siguen erre que erre, sino que su heroicidad se reduce cambiar el mando del canal, en tanto disfrutan de una de las miles de reconversiones que han hecho que cada minero cueste un Congo a los españoles, mientras su productividad se equipara a la de Kiko Rivera. Hoy nadie sabe lo que es la silicosis o el gas grisú, y los pulmones de un minero rivalizan en salud con los de un senderista. No tengo nada en su contra y en la ducha destrozo la canción de Antonio Molina. Pero cuando creen que sus reivindicaciones les dan derecho a provocar accidentes ferroviarios, cruzando sin previo aviso  troncos de árbol en las vías, empiezo a añorar a la Guardia Civil a caballo.
Va a ser que el signo de los tiempos nos ha convertido en gatos pancistas, gordos y acomodados. Y cuando pintan bastos, en lugar de recuperar el instinto que hace al felino salir por los tejados a buscarse la vida, lo que hacemos es maullar de indignación, pero sin alejarnos mucho del cojín favorito, pidiendo que nos rellenen el plato de comida.
La crisis, como las fundiciones, está creando distintos tipos de aleaciones. Héroes de verdad, que se han volcado en ayudar a los que están en peor situación. Una mayoría, que ha afrontado la nueva tesitura con valentía o con resignación, cambiando desde sus trabajos o hábitos de consumo hasta su país de residencia. Y un subproducto, compuesto por una multitud que se indigna en nombre de todos, pero no aporta más que ruido y problemas, ya sea armados con cascos o con perros y flautas.
Por supuesto que en España han sucedido cosas motivo de indignación, y no debemos renunciar a pedir cuentas a los responsables, muchos de los cuales, por cierto, tratan de hacer que olvidemos su culpa señalando con el dedo a los demás. Pero si queremos salir de ésta no basta con mover las lenguas, sino que deberemos hablar con nuestras manos. Porque, como dice un proverbio, “somos lo que hacemos, no lo que pensamos o lo que sentimos”.
Más que nunca, "ad astra per aspera!"

domingo, 10 de junio de 2012

Al rescate, tarararí tarí!


Cuando las caravanas del oeste con sus carretas en círculo se veían asediados por los indios, el sonido de las cornetas del séptimo de caballería suponía, al menos en los western, que los colonos se abrazaran dando gritos de alegría. Pues ahora que la caballería europea ha decidido acudir al rescate de nuestros bancos, con sus lonas llenas de flechas y agujeros, parece que debemos mesarnos los cabellos y golpearnos el pecho entre sollozos.
Nadie sabe con certeza las consecuencias de este rescate, y seguramente ésta vez nos cobren el pienso de los caballos. Pero, al igual que no es bueno confundir el tocino con la velocidad, tampoco lo es confundir la solución con el problema. Y el motivo de preocupación no debe ser que venga la caballería, sino que estuviéramos rodeados de indios.
Lo más curioso es que muchos de los que decían que nuestra situación era desesperada se hacen cruces sobre el salvamento. Pues a mí hay algunos puntos que me tranquilizan. En primer lugar que los que vienen son rostros pálidos como nosotros, y los prefiero a los pieles rojas especuladores y las agencias de rating. Además, entre las condiciones que quieren imponernos están las de limpiar la caravana de algunos de los traidores que nos han llevado a la emboscada, eliminando sus bonus y privilegios. Y sobre todo porque seguramente espantarán a los indios, que haberlos haylos.
No falta quien dice que esto nos pone a la altura de Grecia, Irlanda y Portugal. Bueno, el rescate bancario también se ha hecho en USA, Reino Unido o Alemania. Y aunque está claro que no somos Alemania, más lo está que no somos Grecia. Tampoco escasean los que anuncian un cese del gobierno como sucedió en otros países rescatados, lo que supone olvidar un par de detalles importantes. El primero es que este gobierno no fue el que nos guió a la trampa sino el que eligieron los colonos, cuando estaban ya sitiados, para organizar la resistencia. Y sobre todo, que le quedan tres años y medio de mandato y no parece que el jefe de la caravana tenga mucha intención de tirar la toalla. Especialmente cuando los que la piden son los mismos que habían vendido los rifles y el whisky a los indios.
Seguro que el rescate no es gratis pero nada lo es en esta vida y, cuando una flecha acaba de atravesar tu sombrero, la postura más inteligente al divisar una nube de polvo y oír el toque de carga de los que vienen en tu auxilio no es lamentarse sino abrazarse y gritar hurra!

sábado, 2 de junio de 2012

La prensa libre.



De los periodistas se dice que opinan de todo sin saber de nada, pero eso era antes, porque ahora tienen título universitario. No hay más que oírlos perorar sobre economía, materia en la que todos son expertos. Hace poco, el director de un diario ilustraba en twitter sus tesis citando nada menos que a Carlos Arguiñano, referencia mundial en el campo macroeconómico, que hablaba de recortes y finanzas, mientras sofreía cebolla en You Tube. Con esas fuentes lo que no entiendo es cómo nuestro presidente del gobierno no les hace un poco más de caso, en lugar de perder el tiempo leyendo prensa deportiva.
Probablemente ya no sea aplicable tampoco lo que decía Jack Lemmon en la genial película “Primera plana”, cuando definía a los periodistas como "un hatajo de pobres diablos, con los codos raídos y los pantalones llenos de agujeros, que miran por la cerradura y roban a las madres fotos de sus hijas violadas en los parques para hacer las delicias de un millón de dependientas y amas de casa”. Primero, porque hoy son las madres las que llevan al plató los cadáveres de las hijas violadas.
Pero, sobre todo, porque ahora pasan más hambre sus empresas que ellos. No hay más que ver las cifras de Prisa, cuya deuda de 3.500 millones de euros, sí, sí, de euros, se come medio agujero de Bankia. Tampoco el resto está muy boyante, y ves a los de Intereconomía vendiendo relojes y carnets de socio, como si fueran el Rayo, para equilibrar el presupuesto. Pero los de Prisa, que ni vendiendo el Big Ben cuadran las cuentas, prefieren un cambio de gobierno a ver si ponen uno que les convenga, porque el de Zp estaba con el grupo del marido de la Chacón (por cierto, la 6 también está que muerde) y el de Rajoy no les simpatiza. Y ahí andan con la matraca de la prima de riesgo, que dicen en su editorial que es lo que legitima al gobierno y no las urnas, y éste tiene que dimitir ya mismo, para dejar paso a otro formado básicamente por ex-presidentes socialistas.
A nivel local sucede tres cuartos de lo mismo. En Extremadura sin ir más lejos, los del diario Hoy de Vocento intentan a toda costa colocar a Vara en el machito, porque el recorte de Monago les recortó la publicidad y las cuentas pintan feas. Yo, en su lugar, probaría con los relojes.
Al final se reedita lo de la marquesa aquella quien, tras anunciarle su mayordomo que la prensa estaba en el vestíbulo, ordenó: “pobrecillos, pasadlos a la cocina y que les den de comer”. Ocurre que ahora no hay marquesa para poner comida a tanto plumífero, y éstos prefieren ponerse al cobijo del gobierno de turno, el suyo a ser posible. Va a ser cierto que todos los españoles en el fondo quieren ser funcionarios. Haría bien la prensa en buscar la independencia y credibilidad, pues de lo contrario, en estos tiempos digitales, corre el riesgo de que le suceda lo que decía Jack Lemmon al final de su frase: que los diarios sólo sirvan “para envolver al día siguiente el cadaver de un periquito muerto".

lunes, 28 de mayo de 2012

Dejad caer a los bancos!


Ese parece ser el mensaje que se proyecta en la mente de muchos cuando oyen hablar de la inyección de 23.000 millones de euros para tapar el agujero en Bankia. No es de extrañar que la cifra levante ampollas cuando el público escucha que se están recortando las prestaciones en sanidad y educación para poner miles de millones de euros en los bolsillos de los banqueros, que se supone quemaran los billetes para encender puros en la sobremesa de sus comilonas. No cabe mayor inmoralidad del sistema, diremos pensando en desahuciados hipotecarios y parados.
Vamos a olvidar la demagogia porque, curiosamente, la misma historia se ha repetido con anterioridad en todos los países de nuestro entorno, lo que debiera hacernos pensar que algo se nos escapa. Efectivamente Islandia (Landsbanki y Glitnir), Gran Bretaña (Royal Bank of Scotland, Lloyds y Northern Rock), Holanda (ING o DBS), Francia (BNP Paribas), Bélgica (Dexia) y Alemania, sí, sí, Alemania (Commerzbank, Hypo Real Estate, WestLB o Aareal Bank) han pasado por la misma purga, rescatando a lo más granado de sus instituciones bancarias. Por cierto, estos bancos también pagaban a sus directivos fracasados sueldos de más de 500.000 euros. Y nosotros creíamos que nos íbamos a salvar porque el iluminado que dijo que estábamos en la Champions económica añadió que el sistema financiero español, con una burbuja inmobiliaria del tamaño del Everest, era el más sólido del mundo?
En el agujero negro de nuestras cajas hay basura a patadas: sueldos y pensiones millonarios a gestores incompetentes, sindicalistas de a 180.000, favores políticos, obras  faraónicas (desde aeropuertos de pueblo a puentes colgantes sobre arroyos) macroeventos de luces, champán y prostitutas de fin de fiesta, créditos a amiguetes que no podían devolverlos y ladrillos, muchos ladrillos. Pero también están los ahorros y las cartillas de los pequeños impositores garantizados por un Estado que, si quebraran las cajas, tendría que pagarlos. Con la diferencia de que si dejamos caer a la banca y se produce un pánico financiero, aniquilaríamos la confianza fiduciaria en este país, es decir, la posibilidad de tomar un café y pagar por él un euro, en lugar de tener que cambiarlo por lavar los platos del bar. No hay alternativa, o sostenemos nuestro sistema financiero o pasamos del euro a la caverna.
Casi nada es tan sencillo como creemos, y menos una crisis económica y financiera mundial. El problema de estos tiempos es que hasta un cocinero vasco, caracterizado por el uso del perejil como condimento y los chistes sobre almejas, opina públicamente sobre materias de las que entiende tanto como de física cuántica. Y lo que es peor, las redes sociales y hasta diversos periodistas y medios se hacen eco de sus simplezas, haciendo válido el dicho “los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran”.
La cuestión es que nosotros estamos tomando ahora las medidas que otros tuvieron el valor de poner en práctica hace cuatro años. En fin, esperemos sirvan para sacarnos al fin del hoyo y que veamos pronto el fondo del cáliz que deberemos apurar hasta las heces sí o sí. Y sobre todo espero, como siempre sentado por si acaso, que se depuren responsabilidades porque lo que no podemos permitir, simplemente no es decente, es que los mayores responsables de este desaguisado se lleven a casa el producto de su rapiña dejando al resto que paguemos los platos rotos. En todo caso nos toca recomponer la vajilla con paciencia y esfuerzo.
 Ad astra per aspera.

domingo, 27 de mayo de 2012

Rebelión en las aulas


La mayoría de los españoles se han dado cuenta a estas alturas de que estamos pasando una ligera crisis. Y digo la mayoría porque una buena parte del sector público docente y su clientela estudiantil, cuando los demás reman como pueden para salir de ésta, han decidido ponerse también a remar con fuerza pero en la dirección contraria. Y así se han movilizado contra un plan del gobierno supuestamente dirigido a destruir la educación pública, encabezados por los siempre presentes sindicatos y jaleados por la oposición.
El entusiasmo con el que los mayores responsables del fracaso de nuestro sistema educativo critican los recortes es digno de mejor causa. Según parece, tardar 10 días en  sustituir a los profesores de baja, tener más de 25 alumnos por clase, o hacer 25 horas lectivas son unas condiciones que producirán un deterioro irreversible del sistema educativo. Lo que no dicen es que el gasto público por alumno en relación al PIB es superior en España a la media de la UE (cifras oficiales) mientras que la evaluación de los resultados en aprendizaje nos sitúan a la cola.
¿No tendrán que ver en el desastre educativo cuestiones como que le den el título de enseñanza secundaria a quien ha cateado tres asignaturas? La educación actual tiene que ser “compensatoria, inclusiva y carente de elementos disruptivos en el diseño curricular”. Y claro, a alguien que tiene que asimilar tal atajo de estupideces pedirle que desasne a los muchachos es pedirle demasiado.
En cuanto a los estudiantes, al contrastar las inmensas posibilidades de formación gratuitas que tenemos hoy en día (se subvencionan máster y postgrados, cosa impensable no hace mucho) con las tasas de formación de los españoles, dan ganas de castigar de cara a la pared con las orejas de burro a todo el que achaque a la falta de medios el no haber acabado sus estudios. Pero si Elena Valenciano se atreve a criticar las subidas de tasas universitarias tras decir, al ser pillada mintiendo en su currículum, que abandonó dos carreras “porque se aburría”, sin tener la decencia de devolver el dineral pagado por todos los españoles para que se paseara por la facultad, qué vamos a pedir al aprendiz de guerrillero que amenazaba con incendiar la calle si no le encendían la calefacción del instituto. Tendremos que disculparle porque va a resultar que el chico es friolero.
El cuerpo docente y sus alumnos podrían hacer un pequeño esfuerzo de solidaridad, dejarse de pedir un dinero que no hay y suplir las carencias materiales poniendo vocación y empeño en sus tareas. Porque para educar sólo hace falta un buen profesor armado con una tiza y unos estudiantes con ganas de aprender. Ah, y vergüenza!

sábado, 19 de mayo de 2012

Apocalypse Now?



En los últimos tiempos proliferan como setas los profetas del Apocalipsis,  voceros del caos y la destrucción que coinciden, casi sin excepción, con los contrarios a la política de austeridad y estabilidad presupuestaria. Según ellos, los recortes nos llevan al abismo y lo que se necesita son políticas públicas de estímulo que creen empleo. Eso sí, ni las explican ni dicen quién las va  a pagar. La última política de estímulo que tuvimos fueron los planes-E del gran economista Zp, cuyo resultado fue unir al problema de deuda privada otro de deuda pública que ha hecho famosa nuestra prima de riesgo.
Entre los agoreros locales destacan ilustres como Rubalcaba y sus amigas Valenciano y Soraya Rodríguez, a los que les viene al pelo el dicho popular según el cual “una cosa es predicar y otra dar trigo”.  Porque éstos que ahora prometen soluciones milagrosas sin recortes ni dolor son los mismos que hasta hace dos días, cuando tuvieron que dar trigo, lo que hicieron fue ponerse los primeros en el reparto.
Entre los iluminados foráneos el más popular es Krugman, cuya condición de Nobel le hace pontificar como tocado por el Espíritu Santo. Alguien tendría que recordarle que, si para obtener el Nobel de química tienes que demostrar que tu teoría es buena, el de economía en cambio se lo dan lo mismo a un keynesiano que a un ovo-lacteo-vegetariano. Este Krugman, que ni se vio venir la crisis, es el que en 2002 recomendaba al presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, que generase una burbuja en el sector inmobiliario para acabar con la recesión del 2001. Un lince vamos!
Y como paradigma de lo injusto y errado de las políticas de ajuste siempre sale a colación Grecia, cuna de la civilización occidental, a quien Europa condena al caos y al abismo olvidando lo mucho que le debemos. Como si los griegos estuvieran gobernados todavía por Pericles y tuviéramos que aprender democracia de ellos, cuando en los últimos años se han caracterizado básicamente por su habilidad para  hacer trampas en las cuentas, la corrupción política y el golferío colectivo, viviendo muy por encima de sus posibilidades a costa del presupuesto comunitario.
Al final, a estos augures del cataclismo lo que les aterra es la posibilidad de que los partidarios de un ajuste doloroso puedan tener razón y, corregidos los desequilibrios, se pongan las bases de una recuperación que ponga en evidencia lo errado de sus teorías y, sobre todo, la necesidad de sus sueldos. No seré yo quien presuma de conocer la solución de nuestros problemas, porque no creo en remedios mágicos. Pero pienso que cuando se han cometido excesos hay que pagar la factura, y la solución no es gastar sino trabajar.
No me trago lo del Apocalipsis sino más bien que estamos ante las convulsiones previas a la recuperación. Si no reventamos hace tres años, con una deuda imposible colgando de los balances de los  bancos, no lo vamos a hacer ahora cuando dichos balances están casi saneados lo que puede hacer volver pronto el  crédito a nuestra economía. Pero de lo que estoy completamente seguro es de la inutilidad de prestar oídos a las interesadas quejas de los mismos que nos han traído a esta situación. Quejas que no hacen sino demostrar otro dicho según el cual “la rueda averiada del carro es la que más chirría.”
Ad astra per aspera.

martes, 15 de mayo de 2012

Los hombres no lloran (Y las mujeres tampoco)


Con perplejidad asistí hace unos días al espectáculo de los jugadores del Athletic  llorando como Magdalenas tras recibir en la final de la Europa League un repaso del equipo colchonero, justo vencedor. En mi niñez cuando perdíamos un partido se felicitaba al campeón, con la cabeza alta si se había peleado bien o gacha en caso contrario, pero llorar era lo último. Ahora lo correcto es exteriorizar las emociones a toda costa. Y así los personajes que nos presentan los medios de comunicación sueltan el lagrimón a las primeras de cambio. Tanto da que estén en una isla, en un concurso de baile o en una entrevista; de lo que se trata es de llorar, sea por añoranza del abuelo, porque han nominado a su ligue del día anterior o porque les ha picado un mosquito.
No seré yo quien diga que llorar es cosa de féminas. Cierto que me admira el coraje con que grandes hombres y mujeres sobrellevaron dramas que les desgarraban por dentro tratando de evitar que aquellos a quienes debían dar ánimo desfallecieran al verlos flaquear (siempre he preferido a Guzmán el Bueno antes que a Boabdil). Pero los tiempos han cambiado y, sobre todo a medida que cumples años, sientes que cada vez más hay motivos para enternecerse y que justifican lágrimas… de alegría, de tristeza o de emoción.
Decía Concepción Arenal que “el llanto es a veces el modo de expresar las cosas que no pueden decirse con palabras”. Por eso mismo conviene reservarlo para éstas, dándole su verdadero sentido. De lo contrario  corremos el riesgo de pasar de la grandeza a la histeria y de ahí al ridículo. Y acabar tratando del mismo modo la pérdida del padre que el pinchazo de la bicicleta, como en el chiste. Terminaremos elogiando a quien llore porque el camarero le ha traído el filete demasiado hecho.
Curiosamente muchos de quienes enaltecen el lloriqueo por chorradas se ríen de las cuestiones que siempre han hecho llorar a los hombres de emoción, como la familia, la bandera o la religión; o de rabia como la injusticia. Va a ser que el llanto fácil no es más que el camuflaje emocional de una sociedad sobrada de frivolidad y falta de auténticos valores.
Tampoco defiendo la vuelta al hombre de las cavernas pero seguro que hay un término medio. Y francamente, los leones de San Mames se portaron como cachorritos. Con ese temple me figuro que el Barsa les meterá otros tres en la final de la Copa. Aunque siempre pueden llamar a sus madres si la cosa se pone fea!

"La serenidad en medio de la desgracia no es sólo resignación; es también actividad y encierra un triunfo positivo". (Thomas Mann)

sábado, 12 de mayo de 2012

Menos más menos es menos (matemáticas bankiarias)


El tema Bankia es la crónica de una muerte anunciada. Hace meses escribía en este mismo blog que “los marrones inmobiliarios no se crean ni se destruyen, solamente se endosan”.  Pero alguien se empeñó en saltarse ese principio por medio de otro de rango superior  según el cual “si juntas siete marrones el resultado es un jardín con flores”. Y así pretendieron crear una entidad solvente juntando los agujeros negros de Caja Madrid, Bancaja y el resto de cajas quebradas que se agruparon en ese mamotreto. El resultado, como no podía ser de otra forma, ha sido un enorme marrón.
Pensar que cerrando unas oficinas e integrando los sistemas informáticos de las cajas de Bankia se arreglaría un problema de activos tóxicos por importe superior a 12.000 millones de euros (dos billones de las antiguas pesetas) es como querer pagar las letras del coche nuevo dejando de comprar el periódico. Pero, en lugar de utilizar el sentido común, los gestores del sistema bancario utilizaron el criterio de que “el tamaño es lo que importa” sin darse cuenta de que eso, al menos en banca, es una necedad.
Lo que hace falta no es tamaño sino trabajo riguroso y constante. Buena prueba es un pequeño banco extremeño, Banca Pueyo, que no se dejó seducir por los cantos de sirena del ladrillazo y, como la aldea gala de Asterix, resiste siempre al invasor siendo un ejemplo de solvencia. Su secreto? El conocimiento y la atención personalizada a sus clientes y no prestar dinero a quien no lo puede devolver, basándose en el elemental principio de que eso hace un flaco favor al prestatario y a los prestamistas, que no son otros que los impositores de la entidad.
Volviendo a Bankia, podría tener sentido la operación si se tratara de juntar los problemas de sus componentes, poner en la calle a todos los gestores y políticos (depurando si es necesario sus responsabilidades penales) y proceder a intervenirlo de golpe, evitando intervenciones sucesivas que a la postre podrían acabar de sembrar el terror en nuestro sistema financiero.
Pero crear un muerto de ese calibre para endosárselo a pequeños accionistas (el BBVA salió corriendo en cuanto le mostraron el anzuelo) mediante una Oferta Pública de Venta es lo más parecido a una estafa que se despacha. Eso sí, estafa avalada por el Banco de España que ha validado los balances tramposos de las entidades fusionadas, y de la CNMV que ha aprobado el folleto con la OPV. Un regalo más de Zp, aquel que decía que teníamos el sistema financiero más solvente del mundo,  al que le deseo tanta gloria lleve como paz ha dejado.
Veremos como acaba esto, porque como me decía un abogado de un prestigioso bufete “es un buen embrollo y ahora hay algunas cosas que reclamar.”Al final la conclusión es que no hay atajos y el cáliz de la deuda pública y privada se va a apurar hasta las heces. Lo único que espero, sentado eso sí, es que cada palo aguante su vela y las pérdidas se imputen a los responsables de la quiebra financiera del país y no a los que pasaban por allí. Y confiemos en que se empiece a ver el fondo del vaso.
“Ad astra per aspera”.