domingo, 15 de julio de 2012

“Que se jodan!”, digo “cáspita!”


En las Cortes de la Segunda República, Indalecio Prieto, diputado socialista reconocido por su oratoria trufada de tacos y exabruptos, fue recriminado por Niceto Alcalá Zamora, que le amenazó con lanzar a su vez venablos por la boca si no cambiaba de actitud. El lado gamberro de D. Indalecio quiso comprobar hasta donde era capaz de llegar D. Niceto y, en su siguiente intervención ante la Cámara, se superó en el uso de palabras soeces, siendo cortado por el censor con la terrible palabrota: “Cáspita, Indalecio, ya está bien”. Eran tiempos en que los diputados finos a lo más que llegaban era al “cáspita” y las escasas diputadas no osaban decir ordinarieces.
La modernidad ha otorgado a las mujeres la indudable conquista de participar en los asuntos públicos en plena igualdad, y la dudosa de poder decir palabras malsonantes a su antojo, equiparándose al hombre en grosería y mala educación. Si a ello unimos que la LODE, la ESO y demás reformas han dado carta de naturaleza a la sustitución del comedido “que se aguanten” por el más directo “que se jodan”, no podemos sorprendernos de las palabras de la Fabra en el hemiciclo.
El padre de la susodicha es sobradamente conocido por su aeropuerto para paseantes, su suerte en la lotería y su carácter “ostentóreo”. Así, al ver a su niña en You tube te viene a la cabeza instintivamente la frase "de casta le viene al galgo”. O tal vez no. Porque sinceramente no conozco a esa diputada ni tengo idea de a quién se refería con la expresión de marras aunque, como ella misma confesó, es más probable que sea un comentario dirigido a las bancadas de los diputados socialistas que a los parados, simplemente porque estos últimos no estaban presentes mientras que aquellos sí. Pero en todo caso, el revuelo motivado por un exabrupto poco afortunado es buena prueba de que la falta de valores de este pobre país se está supliendo por la hipocresía más atroz. Sobre todo cuando los que la critican en distintos medios suelen acompañar sus comentarios con calificativos que comienzan por la letra “z…” o la palabra “hija…”
Linchar a una diputada por utilizar “off the record” una expresión que es moneda corriente en el lenguaje coloquial de los votantes sólo puede indicar dos cosas: o que las reformas educativas del ministro Wert están provocando milagros y a partir de ahora los españoles, cuando seamos atropellados por un conductor borracho, le recriminaremos educadamente mientras se da a la fuga al grito de “cáspita señor, haga usted el favor de no volver a embestirme con su automóvil” o, lo más probable, que la pataleta de algunos ante la pérdida del poder es de tal calibre que no dudan en agarrarse a un clavo ardiendo con tal de atacar al adversario.
Siempre me han gustado las mujeres que evitan la grosería, aunque algunas utilizan el taco con un gracejo especial incapaz de ser superado por los hombres. En atención a éstas, sólo se me ocurre dedicarles una expresión a los políticos y periodistas que silban mirando para otro lado cuando escuchan los rebuznos de los representantes etarras en el parlamento, mientras se rasgan las vestiduras como viejas mojigatas ante la salida de tono de una diputada poco presentable: “Que se jodan!”.

Muera Sanson con los filisteos!


Esa parece ser la máxima de quienes celebran cualquier mala noticia para España (sea bajada de la bolsa o subida de la prima de riesgo) como si fuera un gol de la Roja. Paradójicamente son los mismos que llamaban imbéciles a los que disfrutábamos del fútbol en lugar de deprimirnos por la subida del recibo de la luz. Lo que no acabo de ver es el motivo de su alegría, cuando están en el mismo templo que el resto de los españoles, dependiendo su salvación de que las columnas resistan.
Estos agoreros son capaces de buscar en las páginas de cualquier periódico mundial un titular que pueda perjudicar a España y algunos hasta  han aprendido inglés, o al menos el manejo del traductor de Google, para escudriñar el Washington Street Journal  o el Financial Times. Eso sí, cualquier buena noticia que se atisbe les hace enmudecer. Tras la cumbre de Bruselas  pasaron del éxtasis de pregonar que teníamos el líder europeo más incompetente, tomando como fuente a un eurodiputado británico líder de un partido de extrema derecha, a la vertiente más aguda de la depresión postcoital. Pero incluso para esa eventualidad han descubierto un antídoto: cualquier cosa buena que nos pase es gracias a… Hollande!
Ahora se mesan los cabellos ante los recortes del gobierno que califican nada menos que como “golpe de estado”, olvidando un par de cosas. La primera es que dichos recortes no son el problema sino parte de la solución, veremos si acertada o no. Y la más importante, que el problema lo crearon otros, los que gobernaban hace cuatro días y dejaron esto como un cuartel robado.
Es una lástima que los españoles, a diferencia de los alemanes, no podamos unirnos siquiera en los momentos de crisis pero habrá que contar con ello. Para nuestra desgracia la izquierda española en nada se parece a la de otros países de nuestro entorno, que sabe anteponer los intereses de la nación a los del partido. Por el contrario es incapaz de asumir su responsabilidad en el desastre y, menos aún, la posibilidad de que otros nos saquen del atolladero. Y ante una encrucijada en la que nos jugamos el futuro prefiere jugar a la contra, no dudando en recurrir al juego sucio y al coqueteo con los antisistemas y violentos.
Debería extraer alguna lección de lo sucedido en la Eurocopa donde los que pujaron contra España, un puñado de nacionalistas, quedaron como un atajo de idiotas asistiendo al triunfo común. Apostar por el desastre colectivo nunca es una buena opción. Porque cuando salgamos de esta, cosa que sucederá sin ninguna duda, no tendrán nada que celebrar. Pero si ganaran su apuesta mucho menos, pues el tejado caería sobre sus cabezas igual que sobre las del resto.


domingo, 8 de julio de 2012

Quosque tandem Catilina…?


Es lo que nos preguntamos en la calle los sufridos españoles: hasta cuándo van a abusar los políticos de nuestra paciencia? Los funcionarios ven mermar su sueldo y aumentar su horario, los empresarios sobreviven sin subvenciones, los pensionistas padecen la congelación de sus pensiones, los contratistas ha emigrado al extranjero, los beneficiarios de servicios sociales asisten al cierre de centros de salud y asistenciales.  Y la ciudadanía, con un aguante digno de mejor causa, ve como caen las famosas líneas rojas y aprieta los dientes confiando en que este camino de espinas nos conduzca a un lecho de rosas o, al menos, a un lecho.
Pero a fuerza de mirar hacia arriba para ver por dónde vienen los recortes descubrimos una gruesa línea roja que ninguna tijera traspasa: la que rodea a los políticos y sus prebendas. Y vemos como la legión de diputados, senadores, consejeros, presidentes de diputaciones y organismos varios, asesores, alcaldes, concejales, enchufados en empresas públicas y así hasta 400.000 (más que en Francia o Alemania)  contemplan los recortes desde la barrera, olvidando que la única forma de predicar es con el ejemplo.
Las retribuciones de personajes como el alcalde de Les Franqueses del Vallés, 70.000 euros para una población de 20.000 habitantes, el de Tejeda, casi 50.000 euros de sueldo a pagar por sus 2.200 lugareños o el de Fresnedillas de la Oliva, 44.000 euros para una urbe de 1.500 vecinos, claman al cielo. Por no hablar de los miles de diputados autonómicos (4.700 euros al mes cobran los del parlamento extremeño) que nadie sabe qué hacen porque a nadie le importa.
Para añadir leña al fuego, cuando alguien propone la reducción del número de cargos públicos, saltan airados los que ven peligrar sus sillas al grito de “quieren acabar con las minorías” o “se quiere reducir la política”. Pues claro que queremos reducir la política! Ni que fuera jamón. Bueno sí lo es, y de bellota, para los que viven de ella. Se comprende que esta inmensa colección de paniaguados defienda su posición a muerte. Cómo no hacerlo si la pérdida del momio supondría para la mayoría de ellos engrosar las filas del paro o el mileurismo? Pero tendrán que entender que los sufridos contribuyentes no estén por la labor de aguantar a una casta que vive del cuento bajo el lema “sacrificaos vosotros”.
Escuchamos el anuncio de que los funcionarios podrían perder la paga extra de Navidad, cuando lo que todos  esperamos es la noticia de que sean los políticos quienes empiecen por renunciar a ella. No hay mucho margen, y se está cociendo el caldo de cultivo de un descontento popular que traspasa los límites de los movimientos radicales y comienza a calar con fuerza en las conversaciones de los bares y en las redes sociales.
Decía Winston Churchill que “el político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”. En España por desgracia no tenemos estadistas, pero es hora de que algunos de nuestros políticos empiecen a pensar no ya en las próximas generaciones, sino en los padecimientos de la actual, y decidan compartirlos en lugar de mirarse la barriga. Porque de lo contrario, en las próximas elecciones puede que ya no distingamos entre políticos buenos y malos y todos se lleven una enorme sorpresa.

jueves, 5 de julio de 2012

Amigos con lo ajeno.


Junto a la especie de los amigos de lo ajeno o cacos vulgares convive otra, plenamente legal, constituida por los amigos con lo ajeno.  Son todos aquellos capaces de lo mejor para con sus semejantes siempre que ellos no paguen la factura, ni en forma de dinero ni de esfuerzo personal.
Este género no es nuevo. Así los ejemplos se multiplican desde Robin Hood, que tenía buena prensa porque el Sheriff de Nottingham carecía de amigos, hasta el típico aguafiestas que en cuanto la suerte llama a la puerta de los demás en forma de herencia, lotería o por cualquier otro título gratuito, dispone del dinero como si fuera un albacea testamentario. Eso sí, como por chiripa le toque una pedrea desaparece del mapa sin dejar al prójimo ni un marevedí. Recuerdo el corte que Cela le dio a un periodista que le preguntaba a quién iba a donar  su recién ganado Nobel. "A nadie, porque lo he ganado yo"", respondió sin dudarlo. Pues bueno era Don Camilo!
Ahora hay quienes han decidido repartir las primas de los campeones de Europa con la excusa de la crisis. Desde una plataforma digital a mayor gloria de su promotor, un tal Yago de Madrid muy conocido en su casa a la hora de comer, a Alicia Sánchez Camacho, la jefa pepera en Cataluña, que ha perdido una inmejorable ocasión para estar callada, habida cuenta del mosqueo que tiene el personal con el sueldo de los políticos. Internet ha facilitado mucho las cosas a los benefactores por cuenta de terceros, pues con un golpe de click pueden repartir las joyas de la corona británica. Bueno, a lo mejor no tanto, pero a Iniesta un inventor de bulos le levantó la prima brillantemente lograda en la Eurocopa y la donó a los afectados por los incendios de Valencia. Y todo antes de que se apagaran los rescoldos y supiéramos si los perjudicados directos son los campesinos o la Diputación Provincial.
En Extremadura tenemos a nuestros diputados autonómicos que, tras dejar tiritando a los funcionarios con los recortes de sueldo, decidieron rebajarse el suyo un 5% para destinarlo a una causa benéfica, como si el dinero saliera de su bolsillo en lugar de salir del presupuesto. Así cualquiera, pero a los funcionarios no les dieron opción de jugar al "doce meses, doce causas". 
Sea el ego, la envidia tan española o las ganas de chinchar, la especie no se extingue. Es bueno tener presente que son tiempos de trabajo duro, poca ostentación y solidaridad. Pero solidaridad con lo propio porque para repartir lo ajeno ya están políticos y sindicalistas, que además siguen a rajatabla el conocido principio “el que parte y bien reparte se queda la mejor parte”.

domingo, 1 de julio de 2012

Los susurradores euskaldunes (unibertsitatean itzultzeko)



Mis sospechas de que la universidad pública española no es de este mundo se han confirmado al enterarme del proyecto de la del País Vasco sobre el uso del euskera por el personal docente, administrativo y de servicios.  El Rectorado de la UPV ha encargado un “distintivo” para los trabajadores que acrediten su conocimiento. Además se priorizará el euskera en los actos y jornadas que se organicen, incluyendo cursos de verano, aunque haya asistentes que no lo entiendan. En el caso de actos que se impartan exclusivamente en euskera se propone la figura de una “persona susurrante” (sic) que los traduzca al oído a quienes no lo entiendan.
Sorprende que la universidad, supuestamente foro de conocimiento y apertura, distinga entre dos categorías, euskera-parlantes y euskera-ignorantes. Aunque ya puestos, considero que lo de llevar un distintivo en la solapa es una mierdecilla impropia de chicarrones del Norte, y no te digo si son del mismo Bilbao. Propongo mejor como distintivo una boina del tamaño de la de Manolo el del Bombo, que puede ser aderezada a medida que aumente el conocimiento euskérico del personal. Así, igual que los nazis a la cruz de hierro le añadían las hojas de roble para darle caché, los euskerahablantes de la UPV que profundicen en la lengua de Aitor podrían llevar además de la boina, no unas hojas de roble que eso es para flojos, sino un roble entero en la solapa sujeto con un cabo marinero. El roble, además de ser un árbol muy vasco, puede servir para que no les cale el xirimiri.
Ahora, de nota es la figura del susurrante. No por el coste del invento, sino por el espectáculo de una ponencia en euskera ante una audiencia internacional. La multitud del público susurrándose al oído dejará en mantillas a los antiguos cines de sesión continua, donde iban las parejas a meterse mano. Por si las moscas conmigo no cuenten, pues la idea de tener pegado a la oreja a un fornido euskaldun txiquitero durante un par de horas me disuade definitivamente de asistir a cualquier evento en la UPV.
El que en un ambiente supuestamente ilustrado nadie hiciera callar al inventor de semejante estupidez dándole una colleja demuestra que aquí, contra lo que dicen algunos, siempre cabe un tonto más. Basta con que se aprieten un poco al fondo. Y si se trata de tontos pagados con fondos públicos hay sitio para una multitud.
Estas cosas explican que, mientras 3 de las 10 mejores escuelas privadas de negocio  del mundo son españolas, ninguna de nuestras universidades, que manejan presupuestos multimillonarios, figure entre las 150 primeras del ranking mundial. La endogamia y la ausencia de competencia siempre ha sido la escalera que permite el ascenso de los necios a las alturas. Por el contrario,  cuando la subsistencia de tu negocio depende de la calidad del servicio que das al usuario, desaparecen como por arte de magia un montón de tonterías que no aportan valor más que al bolsillo del necio.
Dicen que el problema de la universidad en España es su falta de conexión con el mundo de la empresa. Esperemos que sea solo eso porque me temo que, antes de conectarla al mundo empresarial, habrá que trabajar para conectarla a la realidad a secas.

martes, 26 de junio de 2012

Viven!


Un largo lustro años ha transcurrido desde que en el verano de 2007 la crisis de las subprime en Estados Unidos desató una tormenta financiera que todavía planea sobre nuestras cabezas. Y, de la misma manera que en 1977 el vuelo 571 de la Fuerza aérea Uruguaya se estrello en los Andes con el equipo de rugby de los Olds Christians, el sector empresarial se estrelló contra una cordillera compuesta por la falta de liquidez, los impagos correspondientes y el parón de la demanda. El impacto fue brutal y muchos empresarios dejaron sus restos esparcidos por toda la geografía española, como el avión Fairchild dejó los suyos por la cordillera andina.
La forma en que el resto ha conseguido sobrellevar estos cinco años es digna de encomio. Entre una parada en seco de proyectos y pedidos, un  gobierno que se negó a reconocer el problema y cuando le obligaron a acometerlo buscó soluciones lejos de donde estaban,  unas administraciones públicas que gastaban sin tasa creyendo que escamparía mientras dejaban de pagar a su proveedores, y unos bancos en la ruina que negaban el pan y la sal a empresas viables para tapar sus propias miserias, la  tarea de sobrevivir en esas condiciones imposibles solo estaba a la altura de los más duros.
A pesar de todo muchas firmas, como no sabían que era imposible hacerlo, han conseguido superar las adversidades. Las condiciones en que llegan a estas etapas de la aventura son lamentables: flacas, febriles y sin acicalar. Aunque también sin un gramo de grasa superflua y con una experiencia y una determinación que ya nos les va a hacer detenerse ante nada.
Ahora hay motivos para pensar que las cosas están cambiando. Han llegado las primeras ayudas de emergencia en forma de pagos de la administración a proveedores, y el rescate de Europa a los bancos  (o a España o lo que sea, porque al empresario le importa un comino que sean galgos o podencos) abre la esperanza a  que por fin, fluya el crédito que es la savia empresarial. Y aunque son impresiones, las compañías empiezan a creerse que hemos tocado fondo, y cuando se toca fondo solo queda ir hacia arriba. Aun circulan algunas empresas zombis que están muertas y no lo saben, sobre todo en el sector del ladrillo, y otras desgraciadamente van a morir a cinco metros del oasis, porque el verano tiene más peligro que un Miura para el autónomo que no viva del turismo.
Pero se empiezan a notar síntomas de que el sector privado, el que debe sacarnos del atolladero, está reaccionando lo que se traduce en un aumento de emprendedores, sobre todo en sectores de valor añadido lejos de los tradicionales como la construcción. Y muchos más tendrán que venir a conquistar el nuevo Oeste que ofrecen los cambios permanentes derivados de esta crisis y las nuevas oportunidades que traen consigo. Bien, no es el momento de quedarse parados porque el mundo se está moviendo muy deprisa. Cojamos las raciones de emergencia y alejémonos de los restos del accidente cuanto antes, para cruzar las cordilleras tras las que está la salvación.

domingo, 24 de junio de 2012

Ven Capitán Trueno…!!!



… haz que ganen los buenos. Así rezaba una vieja canción de Asfalto que parece seguir en el subconsciente de muchos españoles. Que por qué digo esto? Por esa tendencia a esperar un salvador que solucione nuestros problemas de golpe, en lugar de confiar en el esfuerzo personal y colectivo.
En España siempre hemos sido muy de salvación y tradicionalmente hemos ido detrás de los curas, unas veces con el cirio y otras con el garrote. Ahora, el descreimiento general  ha motivado la sustitución de los curas por los políticos. Y aunque los ponemos a caldo, al final todo el mundo mira al poder esperando la salvación vía presupuesto, sea en forma de subvención, contrato público o enchufes varios. Que le digan a Zp, embaucador que consiguió un montón de nazarenos prometiendo el brote verde perenne, aunque ahora todos renieguen de la romería. Rajoy, en cambio, ha disfrutado de un período de gracia corto, y bien merecido se lo tiene porque nunca hubo procesión con el santo escondido en la sacristía.
Pero parece que no podemos estar sin ídolos y ello ha motivado la aparición en redes sociales  de un nuevo Capitán Trueno en la persona de… Julio Anguita!!! Éramos pocos y parió la abuela.  Aquí nadie tiene claro qué está pasando y resulta que un maestro reciclado en alcalde de Córdoba, y político de una tendencia tan innovadora como el comunismo es la esperanza blanca. Vale que es un tipo honesto, pero para eso igual nos valía Teresa de Calcuta. Si lo que queremos son valores, que falta nos hacen, lo mejor que podemos hacer es buscarlos dentro de nosotros en lugar de mirar para otro lado.
Va siendo hora de que nos convenzamos de que el remedio a nuestros problemas está en nuestras manos y pasa necesariamente por apretar los dientes y trabajar más y mejor, el ingrediente básico de la fórmula con la que se ha hecho fortuna toda la vida, desde los españoles que emigraron a hacer las Américas, hasta los empresarios de éxito que han triunfado sin salir de muestras fronteras. Si queremos un nuevo milagro español lo vamos a tener que conseguir entre todos nosotros porque, aunque algunos ilusos lo piensen, dentro de las prioridades de Hollande, otro de los nuevos superhéroes, no figura nuestra prosperidad.
Ad astra per aspera!

domingo, 17 de junio de 2012

Soy mineroooo…!


La minería siempre ha tenido un halo de romanticismo y épica que convertía a sus actores en héroes. Vale que eran unos héroes comunistas o anarquistas, y que de vez en cuando se revolucionaban y armaban alguna a base de dinamita. Pero todo se le podía perdonar a quienes arriesgaban sus pulmones y sus vidas metidos bajo la tierra, para arrancarle el carbón, preciado mineral base del desarrollo industrial.
Mas el maldito progreso, que se lleva por delante todo aquello que huela a leyenda, ha cambiado las cosas. No es que hayan dejado de ser comunistas, que en eso siguen erre que erre, sino que su heroicidad se reduce cambiar el mando del canal, en tanto disfrutan de una de las miles de reconversiones que han hecho que cada minero cueste un Congo a los españoles, mientras su productividad se equipara a la de Kiko Rivera. Hoy nadie sabe lo que es la silicosis o el gas grisú, y los pulmones de un minero rivalizan en salud con los de un senderista. No tengo nada en su contra y en la ducha destrozo la canción de Antonio Molina. Pero cuando creen que sus reivindicaciones les dan derecho a provocar accidentes ferroviarios, cruzando sin previo aviso  troncos de árbol en las vías, empiezo a añorar a la Guardia Civil a caballo.
Va a ser que el signo de los tiempos nos ha convertido en gatos pancistas, gordos y acomodados. Y cuando pintan bastos, en lugar de recuperar el instinto que hace al felino salir por los tejados a buscarse la vida, lo que hacemos es maullar de indignación, pero sin alejarnos mucho del cojín favorito, pidiendo que nos rellenen el plato de comida.
La crisis, como las fundiciones, está creando distintos tipos de aleaciones. Héroes de verdad, que se han volcado en ayudar a los que están en peor situación. Una mayoría, que ha afrontado la nueva tesitura con valentía o con resignación, cambiando desde sus trabajos o hábitos de consumo hasta su país de residencia. Y un subproducto, compuesto por una multitud que se indigna en nombre de todos, pero no aporta más que ruido y problemas, ya sea armados con cascos o con perros y flautas.
Por supuesto que en España han sucedido cosas motivo de indignación, y no debemos renunciar a pedir cuentas a los responsables, muchos de los cuales, por cierto, tratan de hacer que olvidemos su culpa señalando con el dedo a los demás. Pero si queremos salir de ésta no basta con mover las lenguas, sino que deberemos hablar con nuestras manos. Porque, como dice un proverbio, “somos lo que hacemos, no lo que pensamos o lo que sentimos”.
Más que nunca, "ad astra per aspera!"

domingo, 10 de junio de 2012

Al rescate, tarararí tarí!


Cuando las caravanas del oeste con sus carretas en círculo se veían asediados por los indios, el sonido de las cornetas del séptimo de caballería suponía, al menos en los western, que los colonos se abrazaran dando gritos de alegría. Pues ahora que la caballería europea ha decidido acudir al rescate de nuestros bancos, con sus lonas llenas de flechas y agujeros, parece que debemos mesarnos los cabellos y golpearnos el pecho entre sollozos.
Nadie sabe con certeza las consecuencias de este rescate, y seguramente ésta vez nos cobren el pienso de los caballos. Pero, al igual que no es bueno confundir el tocino con la velocidad, tampoco lo es confundir la solución con el problema. Y el motivo de preocupación no debe ser que venga la caballería, sino que estuviéramos rodeados de indios.
Lo más curioso es que muchos de los que decían que nuestra situación era desesperada se hacen cruces sobre el salvamento. Pues a mí hay algunos puntos que me tranquilizan. En primer lugar que los que vienen son rostros pálidos como nosotros, y los prefiero a los pieles rojas especuladores y las agencias de rating. Además, entre las condiciones que quieren imponernos están las de limpiar la caravana de algunos de los traidores que nos han llevado a la emboscada, eliminando sus bonus y privilegios. Y sobre todo porque seguramente espantarán a los indios, que haberlos haylos.
No falta quien dice que esto nos pone a la altura de Grecia, Irlanda y Portugal. Bueno, el rescate bancario también se ha hecho en USA, Reino Unido o Alemania. Y aunque está claro que no somos Alemania, más lo está que no somos Grecia. Tampoco escasean los que anuncian un cese del gobierno como sucedió en otros países rescatados, lo que supone olvidar un par de detalles importantes. El primero es que este gobierno no fue el que nos guió a la trampa sino el que eligieron los colonos, cuando estaban ya sitiados, para organizar la resistencia. Y sobre todo, que le quedan tres años y medio de mandato y no parece que el jefe de la caravana tenga mucha intención de tirar la toalla. Especialmente cuando los que la piden son los mismos que habían vendido los rifles y el whisky a los indios.
Seguro que el rescate no es gratis pero nada lo es en esta vida y, cuando una flecha acaba de atravesar tu sombrero, la postura más inteligente al divisar una nube de polvo y oír el toque de carga de los que vienen en tu auxilio no es lamentarse sino abrazarse y gritar hurra!

sábado, 2 de junio de 2012

La prensa libre.



De los periodistas se dice que opinan de todo sin saber de nada, pero eso era antes, porque ahora tienen título universitario. No hay más que oírlos perorar sobre economía, materia en la que todos son expertos. Hace poco, el director de un diario ilustraba en twitter sus tesis citando nada menos que a Carlos Arguiñano, referencia mundial en el campo macroeconómico, que hablaba de recortes y finanzas, mientras sofreía cebolla en You Tube. Con esas fuentes lo que no entiendo es cómo nuestro presidente del gobierno no les hace un poco más de caso, en lugar de perder el tiempo leyendo prensa deportiva.
Probablemente ya no sea aplicable tampoco lo que decía Jack Lemmon en la genial película “Primera plana”, cuando definía a los periodistas como "un hatajo de pobres diablos, con los codos raídos y los pantalones llenos de agujeros, que miran por la cerradura y roban a las madres fotos de sus hijas violadas en los parques para hacer las delicias de un millón de dependientas y amas de casa”. Primero, porque hoy son las madres las que llevan al plató los cadáveres de las hijas violadas.
Pero, sobre todo, porque ahora pasan más hambre sus empresas que ellos. No hay más que ver las cifras de Prisa, cuya deuda de 3.500 millones de euros, sí, sí, de euros, se come medio agujero de Bankia. Tampoco el resto está muy boyante, y ves a los de Intereconomía vendiendo relojes y carnets de socio, como si fueran el Rayo, para equilibrar el presupuesto. Pero los de Prisa, que ni vendiendo el Big Ben cuadran las cuentas, prefieren un cambio de gobierno a ver si ponen uno que les convenga, porque el de Zp estaba con el grupo del marido de la Chacón (por cierto, la 6 también está que muerde) y el de Rajoy no les simpatiza. Y ahí andan con la matraca de la prima de riesgo, que dicen en su editorial que es lo que legitima al gobierno y no las urnas, y éste tiene que dimitir ya mismo, para dejar paso a otro formado básicamente por ex-presidentes socialistas.
A nivel local sucede tres cuartos de lo mismo. En Extremadura sin ir más lejos, los del diario Hoy de Vocento intentan a toda costa colocar a Vara en el machito, porque el recorte de Monago les recortó la publicidad y las cuentas pintan feas. Yo, en su lugar, probaría con los relojes.
Al final se reedita lo de la marquesa aquella quien, tras anunciarle su mayordomo que la prensa estaba en el vestíbulo, ordenó: “pobrecillos, pasadlos a la cocina y que les den de comer”. Ocurre que ahora no hay marquesa para poner comida a tanto plumífero, y éstos prefieren ponerse al cobijo del gobierno de turno, el suyo a ser posible. Va a ser cierto que todos los españoles en el fondo quieren ser funcionarios. Haría bien la prensa en buscar la independencia y credibilidad, pues de lo contrario, en estos tiempos digitales, corre el riesgo de que le suceda lo que decía Jack Lemmon al final de su frase: que los diarios sólo sirvan “para envolver al día siguiente el cadaver de un periquito muerto".