domingo, 1 de abril de 2012

Himno de prostitutas




Coincidiendo con el fin de la Cuaresma el Gran Debate, programa de TV presentado por el infecto Jordi González, trataba, a cuenta de la lucha del Ayuntamiento de Barcelona contra la prostitución callejera, la legalización del sexo mercenario. Los contertulios, exceptuando a Sánchez Dragó que está como una cabra pero cuyo nivel no discuto, eran de la talla de Ramoncín y Pilar Rahola, a la que la edad le sienta cada vez peor. El sector prohibicionista, liderado por esta última, me recordaba mucho a las Damas del Ejército de Salvación. En efecto, menos entonar salmos, adolecía del mismo fanatismo de aquellas que hace casi cien años, para pedir la prohibición de la bebida, negaban el débito conyugal a sus maridos si no pasaban con nota el test de alcoholemia.

Pues bien, el moderno Ejército de Salvación se empeñaba en convertirse en el adelantado de la dignidad de la mujer, olvidando a los pobres chaperos, que se quedarán en el limbo igual que los justos fallecidos antes de la Redención. La que armaron cuando una rabiza de lujo alegó que su dignidad la defendía ella, como el derecho a poner su cuerpo en el mercado. Sobre la marcha le abrieron una inspección fiscal que imagino le habrá quitado las ganas de salir en TV (es un clásico ya, lo de amenazar al díscolo con mandarle a Hacienda)

Pero el argumento estrella era el de evitar la explotación sexual de las mujeres por las mafias extranjeras. Nadie aprueba eso, pero parece que tampoco la prohibición de la prostitución ha conseguido evitarlo. Sobre todo porque, si se trata de luchar contra el proxenetismo, habrá que meter entre rejas a los chulos, no a los clientes como defendían las virtuosas.

De nada servía que el público a través de twitter le recordara a Dª Virtudes Rahola que la prostitución no es lo mismo que la explotación sexual aunque convivan, como el trabajo no es lo mismo que la explotación infantil. Ella erre que erre y, como no es progresista meter a las golfas en chirona, se empeñaba en enjaular a los clientes. Que tiemblen los rijosos españoles, que Dª Pilar les vigila. A este paso la catalana va a dejar en mantillas a aquel antiguo Ministro de Gobernación, de nombre Blas, cuyo empeño en regular la prostitución le valió ganarse el apodo de “Blasputín”.

La progresía se ha empeñado en prohibir cosas y al final vamos a tener que pedir permiso para ir al excusado. De verdad yo ya no tengo claro si hay que prohibir la prostitución o nacionalizarla como las loterías. Pero, como nos empecinemos mucho en acabar con las putas, podemos dejar huérfana a la mitad de la población.

4 comentarios:

  1. Jijjijijijijijijiijijijiji

    Un beso
    Tu hermana.

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  2. Jajaja, qué ingenioso. Pero no quieren acabar con las putas, sino mantener este lucrativo negocio en la clandestinidad. Qué curioso que "no quieran" que paguen a Hacienda los mismos políticos que al resto de la población nos exprimen como a limones.

    Todo el discursito de la moral la dignidad y los derechos humanos no es más que una cortina de humo para que no veamos las motivaciones económicas que tienen.

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  3. Efectivamente los discursos de esta pandilla son pura hipocresía Cliente X. Un saludo!

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